Puente de los alemanes

Con el retraso propio de la ausencia de mi querido ordenador portátil, mejórate pronto compañero, me dispongo a dar testimonio en la portada del blog, como la ruta bien merece, de la primera salida extraordinaria de la temporada y que gracias a los amigos del Paulova, Talvin y Alfredo, nos permitió conocer zonas tan bellas como recónditas de nuestros eternos Alcornocales.

 

El objetivo era el Puente de los Alemanes y la cita, por tanto, ineludible. Pronto, mapa en mano, Talvin y Alfredo nos encandilaron con el dibujo de una ruta programada con un gusto excepcional, evidenciando el conocimiento de la zona y la predilección por los senderos «alternativos».

 

Dada la afición a los desayunos serranos contundentes, partimos con un retraso de una hora que posteriormente y sumada a las múltiples paradas por averías técnicas, pagamos con creces, vamos la tortilla casi la tomamos de cena… Pronto entramos en zonas de senderos y hojarasca, preludio de un otoño inminente, donde alcornoques recién «desnudados» nos testimoniaban la grandeza del entorno. Rápidas bajadas, técnicas por momentos, anunciaban subidas escabrosas, ya sabéis que todo lo que se baja…

 

Las zonas de pateo, donde el BTAlpinismo regresaba en su máximo esplendor, daba buena cuenta de unos cuantos pares de zapatillas (en el foro tenéis algunos enlaces interesantes para renovarlas). Pepa hacía de las suyas y se quitaba años a fuerza de metros de bajadas para el resto imposibles (y eso que dice llevar una horquilla «poco fiable»), y a costa de los nervios de Alfredo.

 

Por fin el puente. Tras una entrada angosta, antesala de un auténtico espectáculo, gozamos como críos en los pocos metros de una construcción tan bella como estéril. Buen humor en una garganta fresca y exhuberante, compartida con un grupo de aventureros que subía el río que contemplábamos desde nuestra privilegiada atalaya.

 

La vuelta se hizo difícil dada la calor, las piedras y los malentendidos (aún podían estar quienes yo me se esperando en la estación…). Por suerte todo se arregla y disfrutamos de unas merecidas cervecitas fresquitas, refrescos, tortilla de patatas (Bisho, eres grande), etc.

 

Y lo mejor, los deseos de repetir pronto junto con nuestros amigos Paulovas, a quienes nos van uniendo considerables lazos, y la certeza de saber que ya estamos pensando en esa Ubrique-Tarifa, segunda ruta extrordinaria de la temporada, que a buen seguro será también otra odisea inolvidable. Un abrazo a todos, especialmente a los ausentes a quienes recuerdo que están obligados , según los estatutos del C.D. Manteka, a pagar el próximo desayuno para redimir así su falta.

 

 

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